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diciembre 3, 2009 No Comments
Lo reciben entre aplausos
Caminando pausado y con unas radiografías en mano, así fue el regreso del técnico Manolo Martínez a Chivas, ayer. Todavía con las huellas del trágico accidente que sufrió el autobús que transportaba al equipo Sub-17 del «Rebaño» de Torreón a Guadalajara, el 20 de octubre, Manolo apareció ayer por la mañana en las instalaciones de Verde Valle.
Cabe recordar que Manolo resultó muy golpeado tanto del cuerpo como de la cara, además de fracturas en las costillas; también tuvo perforación en un pulmón, en ese accidente falleció el médico del equipo, Ricardo Herrera.
Manolo entró a la sala donde todos los técnicos de fuerzas básicas estaban en junta y al verlo, le aplaudieron; saludó de mano a cada uno, a todos les dio gusto el regreso del «Matador».
De entrada, Manolo no se cansó de agradecer pero sobre todo a Dios, por la oportunidad de seguir viviendo, «por medio de ustedes (reporteros) quiero agradecer a Dios, a la Virgen de Guadalupe, a tanta gente que oró por todos nosotros, gracias a todos ustedes también», dijo.
Y es que Manolo está a unos días de volver a la actividad, el cuerpo médico del Guadalajara todavía no define si en 15 días más o un mes ya podría regresar a dirigir en cancha.
«Ya estoy casi listo, haciendo rehabilitación de la cúpula, de los glúteos que es lo que más me molesta ahorita, las costillas ahí van; el jueves ya me dieron de alta de los pulmones con algunas limitaciones. Yo estoy visualizando que en un mes ya me pueda reincorporar al 100 por ciento, lógicamente, sin hacer ejercicios fuertes», informó.
Reveló que el problema más fuerte que tuvo fue en los pulmones pero asegura que ya quedó atrás, «ahorita es más rehabilitación en cuanto a las contusiones, los golpes.
Más que nada me ayudó mucho el descanso, estar con mi familia, me hubiera dado gusto estar en otras condiciones pero estuvo con ellos; es muy confortable saber que mucha gente te quiere, se acuerda de ti, oró por todos nosotros que tuvimos el accidente y estoy contento de regresar al lugar de mi trabajo aunque no a trabajar, pero es bueno ver a mis compañeros».
Del aplauso que le dieron sus compañeros técnicos comentó, «hemos hecho un gran equipo de entrenadores y el que te lo demuestren es lo más importante, sobre todo quiero consolidar y cumplir mis metas en Chivas ».
Por otra parte, dice que ya platicó con Corazein Pardo, el preparador físico de la Sub-17 que resultó con las lesiones más graves en el cuerpo, «ayer lo vi, está mejor, ya habla mucho mejor, está optimista».
Sin embargo, todavía no puede borrar los recuerdos lamentables de la mañana del 20 de octubre. «Yo no sé si venía dormido o me desmayo, no comprendo todavía; no sentí el impacto, no sentí golpes hasta que me desperté y me vi debajo de los fierros me di cuenta de lo que había pasado.
Yo grité varias veces que me sacaran, yo nada más vi que me abrieron un espacio en la parte de atrás que daba hacía el baño del camión y como pude me arrastré, me salí, la mitad de mi cuerpo, me atoré.
Ya no podía salir y al dar un último jalón, me rasgué la espalda, la pompi, cuando me paré, me di cuenta que no podía respirar, que me dolía todo el cuerpo. Pero todo fue por la desesperación de querer salir, de vivir, más que asustados todos, yo diría que traumados, impresionados de ver lo que pasó y de ver que los entrenadores estábamos atrapados».
Agrega: «Yo me salí solo. Ellos, en cuanto pudieron, me abrieron un espacio; Yo me salí arrastrando, a “Cora” (Corazein Pardo) fue más difícil pero en este casi fue de gran ayuda la aportación de Javier Robles, que fue el que organizó todo, y de los muchachos con su ayuda ».
Dice que después del accidente le agarró más amor a la vida. «Quiero disfrutar a mi familia, ver crecer a mis niñas, que Dios me dé la licencia de ver crecer a mis nietos y de consolidarme en Chivas; ser entrenador en Primera División, cumplir el sueño de, así como fui campeón como jugador, serlo también como entrenador».
