Moraima Ocampo Cabrera Una mujer de retos y conquistas
diciembre 7, 2009 No Comments
Moraima Ocampo Cabrera Una mujer de retos y conquistas
Moraima suena a una canción, cuando habla lo expresa con sus vivarachos ojos, con el meneo de sus manos explica el resto y cuando las plantas de sus pies están al contacto con la tierra, despierta sueños felices. Así corre, corre por el mundo porque en ese trote alcanza la libertad, se le endulza el alma, echa a volar su imaginación y alivia sus sueños pendientes…
Antes de comenzar espero poder narrar con justicia la vida de esta espectacular mujer que rompió los esquemas impuestos por una sociedad. Ha corrido siempre, en ese reto ha echado a volar su imaginación y se ha purificado el alma, es madre de tres hijas que la veneran como lo más grande y tienen razón, es una mujer con mucha historia por lo que material para escribir, me sobra para una segunda parte pero, por hoy, comencemos con la primera:
-Soy Moraima Ocampo Cabrera, nací libre, como todos, con la clara definición de que llegué a este mundo con la única finalidad de ser feliz- Claro que eso lo entendió mejor muchos años después, a pesar de haber perdido a su padre cuando apenas contaba con nueve años.
Nació en medio de un paraíso, en el centro de una tierra fértil, rodeada de una hermosa vegetación y un pintoresco paisaje, acurrucada en el seno de un hogar en donde si la cuna no era de oro, al menos los principios sí. Creció con el espíritu alegre dispuesta a conquistar el mundo. Nació en Emiliano Zapata Tabasco, zona rica y de buen ganado, pero sobre todo, creció en una época en la que no había “clases” sociales, al menos así lo percibía su fértil inteligencia y extraordinario sentido del humor que la ayudó a enfrentar y a ver el mundo de la forma más liviana.
Toda su preparación académica se la debe a instituciones públicas. Sí, a pesar de de haber sido una niña que nació en buena cuna, convivió desde chiquilla, como dice ella, con su acento costeño, franco y sincero “Con el hijo del ganadero más chingón, la hija del albañil o el que tenía una padre puta”, Así se educó Moraima, llamándole a las cosas por su nombre pero sin espantarse, respetando y queriendo a su gente, porque siempre ha estado segura que en ese principio se basa la armonía de la convivencia diaria con el resto del mundo…
Su niñez la disfrutó con las actuaciones de Joaquín Pardavé, celebró la personalidad de Dolores del Río, Pedro Infante, Jorge Negrete y todas aquellas cintas cinematográficas que hicieron historia, simple y sencillamente porque el cine del pueblo era de sus padres, así que creció en la época de oro del cine mexicano, por lo que esta es una de las tantas razones por la que cuenta con un abanico cultural florido y espléndido.
Cuando somos niños no entendemos la culpa, mucho menos comprendemos porque se hace la voluntad de Dios, quiera uno o no, sin que le importe a este Señor el dolor que siembra en muchos, un misterio que el tiempo curó pero que cuando tenía nueve años la marcó para siempre cuando un infarto le arrebató la vida a su padre dejándola sin brújula por mucho tiempo hasta que se casó.
Y mientras charlamos Moraima y este servidor bebiendo una taza de la segunda tanda de café, me habla maravillas de su pueblo en donde nació, me confirma que en Tapachula ha sido inmensamente feliz, pero que sigue siendo de Tabasco, la tierra de Andrés Manuel, a quien conocería en la universidad pero que supo reconocerlo como un ser humano de buen corazón cuando una vez estando en campaña, su hermano le dijo – ¿ Oye Andrés Manuel, quienes hacer feliz a una mujer?- Existe una que te admira y… Andrés Manuel llegó a visitar a su madre y le dedicó todos los minutos suficientes para que lo recordara siempre bien, este gesto humanitario y el ideal de un bien común, los identificó.
Tal vez la muerte de su padre la hizo crecer demasiado rápido, y en ese desarrollo comprendió que el deporte al menos la alejaría sanamente de las cosas que a su corta edad no comprendía. Creció con coraje, con un temperamento recio, tal vez por eso no vaciló en enfrentar muchos peligros cuando gracias a su precoz inteligencia terminó la secundaria cuando apenas tenía 13 años, y con este suceso abandonó su hogar cuando era todavía una muchachita flaca con la espalda recta como una flecha dispuesta a estudiar el bachillerato en la preparatoria número 6 en Coyoacán en el Distrito Federal, porque soñaba codearse con el pueblo, empaparse de una y mil ideologías, deseaba continuar sus estudios en un bachillerato popular de la UNAM….
Fue así como a temprana edad se identificó con las causas justas y se deleitó con los ideales del Che Guevara, la filosofía de Marx, Engels y fascinada vivió el movimiento del 68. Más tarde ingresó a la Universidad Autónoma de México inscribiéndose en la Facultad de Ciencias Políticas, y en nuestro venturoso encuentro descubro que es una fiel protagonista de los años de gloria de la UNAM y de la estupenda convivencia política estudiantil que se gozaba en esa época.
Así, el mundo de Moraima era perfecto, estaba lleno de maravillosos planes y mantenía el universo en sus manos dispuesta a comérselo, porque así es uno cuando sé es joven, pero le ganó la sensibilidad femenina al nunca considerar que un hombre le fuera transformar su destino, y en efecto, conoció a Heber Horita, médico de profesión quien se encontraba finalizando la especialidad y todo sucedió tan rápido como un rayo fulminante que la dejó chamuscada que, el resto, es sencillo de narrar.
A menudo nuestra memoria es frágil; la vida es muy breve y todo sucede tan de prisa que a veces no tenemos tiempo de entender la relación entre los sucesos que, recurrimos siempre al amor para que nos salve y se haga el milagro.
-Precisamente por un amor que mi padre tuvo en su mocedad y que la muerte le arrebató, prometió que su primera hija que él tuviera, llevaría su nombre, por eso me llamo Moraima-
Moraima Ocampo Cabrera se casó con Heber Horita en 1973 cuando tenía apenas 19 años y con el casorio abandonó todos sus sueños, incluyendo la carrera y muchos ideales por transmitir. Así son las mujeres con temple y el cuero duro como Moraima que, en un momento ponen en peligro el desequilibrio del mundo para cumplirse un capricho: De mucho le sirvió toda la lectura, sus años de lucha, resistencia, soñar con conocer a Castro, hacer realidad sus ideales y convertirse en una mujer que hiciera historia en el mundo cuando se enfrentaba a la realidad que le reclamaba sus sueños de justicia, de ideales abandonados: Renunció a todo, menos a su libertad para ser la compañera de un hombre que la hizo madre de tres maravillosas hijas.
Después de casada viajó a Tapachula junto con su esposo trayéndose en el alma el rugir del sagrado Usumacinta que a su paso crecen fornidos árboles hasta los más secretos hongos, invisibles y transparentes, el olor de su tierra, el cielo infinito de Zapata y tantos recuerdos que, antes de claudicar, decidió hacerle frente a su decisión.
En Tapachula tenía que ser feliz porque no conoce otro estilo de vida hasta que se convirtió en un icono del deporte, fue vista como una mujer extraña por la sociedad al transformase en la única dama quien con una niña en la espalda tomaba clases de karate y con esta disciplina, comenzó su aventura por conquistar el Tacaná, fue seguida por muchos jóvenes con quienes compartió esta pasión que hasta el día de hoy, la mantiene con la sangre bien oxigenada y el alma libre.
En esta tierra afinó a través de los años su amistad con muchachos y niños deportistas y de manera entusiasta motivó a muchos, asombró por su extraordinaria cultura y originalidad para hacer y lograr con fe todo lo que se propone hasta el día de hoy, hizo realidad todos sus deseos y mientras sus hijas crecían libres pero con principios bien cimentados, mantuvo un negocio en donde se rodeaba de jóvenes y cuando cada una de sus tres tesoros fueron abandonando la ciudad para irse a preparar, una nueva idea le surgió…
Leal a sus sentimientos en el 80, viajó a Cuba, deseaba conocer a Castro y coincidió con un aniversario de la revolución. Firme en sus convicciones está orgullosa de mantener hasta el día de hoy su espíritu liberal, revolucionario y de justicia. Sueña porque un día los humanos pertenezcamos a una sola clase, la humana. Así que cuando escuchó el discurso de Fidel Castro y lo miró, no pudo evitar dejar de llorar porque un río de recuerdos se le dejaron venir… (Yo también hubiera llorado porque soy de la misma corriente filosófica)
Treinta y seis años después, descubre que tomó la mejor decisión de su vida –Valió la pena Carlos, deje muchos sueños, sacrifique ambiciones y todo lo que una mujer de diecinueve años tenía en esos tiempos, pero mis hijas, y aquel piso que en muchas ocasiones se me movió por el coraje y los remordimientos que me reclamaba por haber faltado a mis ideales, hoy está más firme que nunca-
-He sido enormemente beneficiada por la vida, al lado de Heber me realicé como mujer y madre orgullosa de tres hijas a quienes siempre inyecté el valor y la fe para que hicieran todo lo que deseaban hacer, en ellas cumplí evangelizándolas para que no dejaran sueños inconclusos y deseos frustrados, a través de ellas miro el universo de un color distinto y cuando las observo y analizo el generoso mundo de cada una de ellas, me miro a mí y entiendo que en ellas estaba mi misión-
Moraima es una mujer auténtica que ha roto con todos los esquemas establecidos por una sociedad en donde muchas mujeres todavía prefieren tener el closet lleno pero la cabeza hueca. Comprobó en carne propia que las mujeres sí pueden pensar en grande, que pueden imaginarse el futuro, mantienen el sentido de la historia y en su casa implementó el respeto a la ideología y religión, así educó a sus tres hijas, las hizo libres y éstas se convirtieron en profesionistas: Sheyla es Licenciada en Administración, Dasha comunicóloga pero con una óptica privilegiada para la fotografía y Zamira, quien es abogada.
Moraima nació el 4 de diciembre de 1953, es la segunda heredera de un hogar en donde compartió el amor con tres hermanos más, César, Carlos y Amelia; es la hija de Don Daniel Ocampo, hombre dedicado a la ganadería y prospero comerciante, así como de María Elena Cabrera, heroica ama de casa que supo relevar a su esposo al convertirse en viuda cuando era muy joven.
Moraima es una mujer que tiene buena sazón, con pocos ingredientes se las ingenia para generar algo grandioso por su amor y entusiasmo con que hace todo lo que toca; Le gusta correr, sentir el piso firme y aspirar el aire luminoso, el aroma a bosque a tierra fecunda, retar al Tacaná y por supuesto, vivir en ese mundo maravillo que solo los libros dan. Es amiga íntima de García Márquez y comparte su soledad con Isabel Allende.
Moraima Ocampo, es una mujer excepcional y única. No piensa en el pasado ni se preocupa mucho por el futuro, por que le interesa gozar el presente, disfruta a sus tres nietos, festeja todos los días a su familia, incluyendo a sus yernos y comparte con sus amigos, lo que hoy, privilegiadamente puedo compartir con usted.
Para contactar a Moraima: 626-80 04
962 12 2-25-84
Cuando invité a Moraima a ingresar a este oficio en donde me he dado a la tarea de recoger vidas para que el tiempo no las borre ni las olvide, desde luego que se negó. Tal vez al encontrarse con mi semblante decepcionado aceptó sin saber que, sacudiríamos recuerdos de nuestra juventud, los ideales, Fidel, el Che, García Márquez, Isabel y muchos aspectos que rigen nuestras vidas armoniosamente convirtiéndolas en felices. En eso coincidimos y casi estuvimos a punto de llorar.
Mi encuentro con Moraima no solo ha sido venturoso, sino bendito por los dioses. En la entrevista nos alcanzó la luz de la luna llena, la soledad de la noche y claro, una variedad de discretos espíritus que llegaron para hacernos armoniosa la noche en donde no solo hablamos de ella, sino que recordamos los tiempos de gloria y cuando le dije ¿Cómo le hago con la sesión de fotos? Apareció el nombre de Dasha, una de sus hijas que nació con sobrado talento y divina óptica, así que por eso la generosidad y toda esta exhibición que hoy ofrezco para compartir la vida de tan extraordinaria mujer.
